El estudio de MRQ Abogados está ubicado en Palermo. Quintanar estudió abogacía en la Universidad del Salvador, obtuvo un diploma de postgrado en negocios en la Universidad de California (Berkeley, EE.UU.) y cursó estudios en la Academia de Derecho Estadounidense e Internacional (Dallas, EE.UU.). Durante veinte años trabajó en el estudio Baker & McKenzie, donde escaló hasta ser socio. Con perfil bajo, su única red social activa es LinkedIn. Sin embargo, cuando se busca su nombre en Google aparece mencionado en un artículo de julio de 2023 publicado en El Grito del Sur. El periodista Matías Ferrari lo incluyó en la lista de aportantes privados de la campaña de Juntos por el Cambio.
La información se puede verificar en el sitio de la Cámara Nacional Electoral. El 11 de julio de 2023, Quintanar aportó $2.000.000 para las elecciones primarias de la Ciudad de Buenos Aires, en las que Jorge Macri era el candidato de JxC. Diez días después colaboró con otros $2.000.000 que fueron destinados al orden nacional, donde competían como precandidatos Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich.
¿Los vínculos políticos del abogado estarán relacionados con la agenda de contactos que construye Thiel en Argentina? ¿La aparición en esta trama de la iglesia mormona, alineada ideológicamente a la derecha, será una casualidad?
Alemania, Sudáfrica, Estados Unidos, Argentina
Thiel no necesitaba residir en Argentina. No necesitaba armar durante largo tiempo un plan para desembarcar acá. Su compañía opera en más de veinte países en el mundo y él no vivió en todos ellos. Palantir tiene contratos con el gobierno brasileño desde la era de Jair Bolsonaro, un vínculo que continuó durante el tercer mandato de Lula, pero el tecnomagnate no se mudó a las playas de Río de Janeiro. ¿Por qué con Argentina sucedió otra cosa?
En el gobierno insisten con que una de las razones radica en la excepcionalidad local. De todos los países del mundo hay sólo uno dirigido por un fanático de Murray Rothbard, uno de los autores clave en la ideología de Thiel. Esa originalidad argenta conecta con otra: de todos los tecno bros de Silicon Valley hay sólo uno que piensa más o menos lo mismo desde hace décadas. Mientras que Mark Zuckerberg era un liberal demócrata y Elon Musk un ecologista que financiaba a Obama, Thiel se paró literalmente como el único de todo ese mundo que en 2016 respaldó con palabras y dólares la primera candidatura de Trump.
Para aquel momento, el dueño de Palantir llevaba más de tres décadas escribiendo, pensando y debatiendo como un conservador que luego se radicalizó al libertarianismo.
Thiel es un personaje difícil de clasificar. Al menos de 1998 en adelante: hasta aquel año, el joven que había nacido en Alemania en 1967 y se había criado en la Sudáfrica del apartheid y en Estados Unidos, era un polemista frustrado, un abogado gris y un inversor más entre los tantos que en el último tramo de los noventa, en pleno boom de las punto com, se había mudado a buscar fortuna en Palo Alto, el corazón de Silicon Valley. Pero en 1998 todo cambió: 24 horas después de conocer a Max Levchin, un ucraniano informático de 23 años con fama de superdotado y recién egresado de la universidad, le dio 250 mil dólares para explotar una de sus ideas. Y así nació Paypal, la primera billetera digital que adquirió masividad en el mundo.
En esta operación apareció el personaje en todo su esplendor: primero, como un inversor que sabe olfatear dónde hay un negocio gigantesco para hacer —a diferencia de otros, como Musk, creadores de la tecnología con la que luego lucran—; y segundo, como un hombre de profundas convicciones. “Esto va a ser revolucionario para todo el mundo: la erosión del Estado Nación”, dijo Thiel a la prensa estadounidense sobre la compañía el año de su creación. Y agregó: “Paypal va a hacer imposible que los gobiernos usen la inflación o la devaluación para sacarle riqueza a sus ciudadanos”.
Desde entonces Thiel acumuló poder y se radicalizó. En 2009 sintetizó uno de sus latiguillos más famosos: “Ya no creo que la libertad y la democracia sean compatibles”. Lo escribió en un ensayo titulado “La educación de un libertario”, publicado en el portal del Instituto Cato. Allí concentró su idea de que tal como está la democracia —y en especial quienes gobiernan— frenan la innovación tecnológica y la libertad que traería.
Para muchos de sus críticos ahí se resume el espíritu de Palantir. A esta empresa la creó en 2003, luego de vender Paypal por 1.500 millones de dólares. Y quien fue su principal sponsor en aquel arranque revela gran parte de cómo siguió esta historia.
En 2005, la CIA invirtió alrededor de 2 millones de dólares, un monto pequeño pero que sirvió para validar a la naciente empresa ante el mercado. Dos décadas después, esa agencia de inteligencia, el FBI, la NASA, el Departamento de Salud, ICE y Homeland Security (por sólo citar algunas áreas del gobierno estadounidense con las que tiene contrato) trabajan con ese software.
“¿Es Palantir una fachada de la CIA?”, le preguntaron en un evento a Thiel, que contestó: “no, la CIA es una fachada de Palantir”.
Hablar de contratos no es suficiente para entender qué es Palantir. Su tecnología fue usada en las operaciones de la Guerra de Ucrania y en el secuestro de Nicolás Maduro en Venezuela. Y también está apuntada por haber sido usada en el ataque a la escuela primaria Shajare Tayebé en Minab, al sur de Irán, el 28 de febrero de 2026, el primer día de la Guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. Ese día, según confirmó UNICEF, murieron al menos 168 personas, la gran mayoría niñas de entre 7 y 12 años. Por eso, cuando entrevistamos a Natalia Zuazo sobre el rol de Thiel en estos episodios, fue más contundente con su definición. Asesora de gobiernos y organizaciones internacionales en gobernanza de la IA, Zuazo no duda: “Thiel es un genocida”.
Palantir cambió las lógicas de la guerra. Su negocio consiste en conectar bases de datos que originalmente están separadas, relacionar su información y convertirla en una representación que permita tomar decisiones. Sirve, por ejemplo, para automatizar la selección de objetivos.
La relación contractual de Palantir con Estados Unidos se expandió con Trump, en especial durante su segunda administración: solamente en los primeros tres meses de 2026 su gobierno le pagó 687 millones de dólares. La cifra significa un aumento de 84% con respecto al año previo.
Pero los vínculos de Thiel van más allá del presidente. J.D Vance, el vice, es una creación suya: lo tuvo como empleado en uno de sus fondos de inversión, fue su maestro intelectual, financió sus primeras campañas y lo presentó personalmente ante Trump. “Financiar al vice no es un hecho aislado, es un movimiento más en un juego global: el de una arquitectura tecnopolítica destinada a proteger privilegios a costa de las libertades civiles y el pluralismo democrático”, sostiene el sociólogo Ariel Goldstein en el recién publicado libro “La nueva oligarquía tecnológica” (editorial Marea).
Por todo esto es que luego de juntarse con él, Milei habló de un “encuentro entre dos libertarios”. Eric Weinstein, que fue director de Thiel Capital —la firma donde trabajan los verdaderos dueños de la casa de Dardo Rocha—, definió a Milei como “un punto focal para el mundo”. Fue en una entrevista con Santiago Siri en Filonews, donde también dijo: “La motosierra que le regaló a Musk captó la atención de todo el mundo. Es parte de este triunvirato extraño: en lugar del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, están Trump, Zielenski y Milei”.
La entrevista fue a fines de mayo, durante la semana que pasó en Buenos Aires, a donde dijo haber llegado a “visitar a un amigo”, en referencia a su jefe. Esas declaraciones fueron muy festejadas en el Gobierno porque alimentaron la narrativa oficial: que Thiel había venido a ver el experimento libertario. Pero no fue sólo eso.
Algún país sin descubrir
El texto es de 2009. Por entonces ya había hecho algo más que teorizar acerca de estos “procesos nuevos”.
El año anterior Thiel había puesto los primeros 500 mil dólares (monto que luego ascendió hasta casi dos millones) para crear The Seasteading Institute. La idea de este espacio, fundado por Patri Friedman (nieto de Milton, el economista tan admirado por Milei en cuyo honor nombró a uno de sus perros clonados), era construir comunidades autónomas flotantes en aguas internacionales, lejos de las garras de cualquier Estado.
Aunque fue lanzado a toda pompa —“dentro de décadas quienes miren hacia atrás entenderán que el Seasteading fue un paso obvio hacia el fomento del desarrollo de modelos más eficientes”, dijo Thiel—, nunca logró poner en marcha su reversionado Waterworld.
El tecnomagnate fue desencantándose de esta iniciativa y para 2011 renunció a su junta directiva. También se fue Friedman.
No tiraron la toalla. Inmediatamente fundaron Future Cities Development, aunque para esa altura la idea no era original: en lugar de levantar asentamientos nuevos sobre el mar, ahora querían construirlos sobre tierra. Honduras estuvo en la mira desde el primer momento. En 2012 firmaron un acuerdo de entendimiento con el gobierno de ese país, pero la justicia local terminó trabando el proyecto y la empresa, una vez más, se fue a pique. Thiel y Friedman, de cualquier manera, aprendieron la lección. Cuando volvieron lo hicieron no ya al frente de una sociedad propia sino como inversores.
Acá es donde aparece Próspera, hasta ahora el ejemplo más desarrollado de la utopía libertaria realmente existente en el mundo. Próspera se fundó con el apoyo de Thiel, Altman y Friedman, entre otros, en 2017. Tres años después ya estaba activa, convirtiéndose en la primera “ciudad privada” del mundo, con un sistema de reglas propio. Es decir que en su territorio tienen leyes, tribunales, fuerzas de seguridad y autonomía fiscal propias. Como tope llegó a tener 700 residentes.
La periodista Jennifer Ávila, directora del medio Contracorriente que cubrió este experimento, lo describió como un lugar extraño: por un lado Próspera tiene como corazón a una mega torre que parece de tecnología de avanzada y un centro educativo que enseña a usar Bitcoin, pero después, más allá de un café o una tienda de buceo, no hay demasiada vida. Y cuando se sale de la pequeña ciudad privada aparece una zona con mucha pobreza y sin servicios básicos.
Una de sus dos fundadores es el guatemalteco Gabriel Delgado Ayau. El 7 de julio de 2025, varios meses antes de que llegara Peter Thiel a Buenos Aires, esa misma persona entró en la Casa Rosada. Su nombre fue detectado en la planilla oficial de ingresos, donde también se consigna que entró con una notebook y una tablet de Apple.
El adelantado
De hecho, tan importante es el personaje para la derecha libertaria que, en febrero del año pasado el actual vocero del gobierno argentino, Adrián Ravier, —también miembro de la Mont Pelerin— viajó hasta la universidad guatemalteca para dar una conferencia enteramente dedicada al “viaje intelectual” de Manuel Ayau (el abuelo célebre). No es el único vínculo con el gobierno local: Gabriel Calzada, al frente del instituto Juan de Mariana que en 2024 invitó a Milei a España para entregarle un premio, fue rector de esa universidad desde el 2013 hasta el 2021.
Su nieto Gabriel —el que entró a Casa Rosada en 2025— se define como “admirador de Argentina”. Aceptó contestar preguntas para esta investigación sólo por escrito y confirmó que visitó varias veces el país en los últimos años. Dentro del mundo liberal se lo conoce no sólo por su pedigrí, sino también por ser el cofundador de Próspera y parte de su directorio, una idea que el hombre venía empujando más de una década antes de que se concretase.
Cuando nació, en Próspera se creó el Comité para la Adopción de Mejores Prácticas (CAMP), un organismo técnico que tenía la función de regular y controlar lo que sucedía en el territorio.
Si bien la composición del CAMP cambió con los años, algunos de sus miembros, mencionados por el medio hondureno Contracorriente en 2022, tienen relación directa con Milei.
Mark Klugmann, un estadounidense que escribió los discursos de Ronald Reagan y George W. Bush, participó del Foro de Madrid-Río de La Plata que se realizó en Buenos Aires en 2024 y que tuvo como principal orador al presidente argentino. Ese año, Grover Norquist, el presidente de Americans for Tax Reform, le otorgó a Milei el Premio al Legado de Ronald Reagan, y en julio de 2026 fue recibido por el embajador Alec Oxenford. El economista Mark Skousen es un entusiasta mileísta y compartió con el presidente una cena patrocinada por Liberty International en febrero de 2026. Barbara Kolm, la presidenta del Instituto Friedrich A. V. Hayek de Viena, escribió un libro sobre el presidente argentino y hasta forma parte del Instituto Javier Milei creado en Alemania en diciembre de 2025.
En el CAMP también apareció un argentino. Es Alejandro Chafuen, un personaje histórico en la construcción de redes internacionales de la derecha que trabajó durante décadas al frente del think tank Atlas Network y que, en la actualidad, lidera Acton Institute. Le enviamos un mail a Chafuen al que respondió muy breve: “Pasó mucho tiempo y varios gobiernos. No fue muy legal cómo nos desplazaron, a unos pocos años del nombramiento”. No continuó la conversación.
Gabriel Delgado Ayau es un convencido de ese proyecto y recorre el mundo contando los beneficios de las ciudades privadas, a las que define como un “modelo transportable”. Algo que, dice, podría servirle también a este país. “El modelo es el de Milei. Y con Próspera como parte del rompecabezas, ahora se puede lograr”, tuiteó a fines de enero. Esa idea de la Argentina libertaria como modelo a copiar aparece mucho en sus redes y en sus charlas. “De seguir así, Argentina se convierte en el Plan B de todos los que desean construir valor en el mundo”, dijo el 31 de julio pasado.
Delgado Ayau puede decir que acá lo reciben bien. En 2024 fue invitado, a través del Instituto Cato —una organización que a lo largo de toda nuestra investigación apareció como una red central de contactos, en la que Thiel publicó su manifiesto libertario— a escuchar una charla de Milei en Buenos Aires. “La excitación por lo que pasa en Argentina es palpable”, comentó aquel día en X. En esas fechas se encontró también con personas que trabajaban en el armado del equipo de Diana Mondino en Cancillería. Un colaborador de ese grupo aceptó un café para conversar en off y confirmó el entusiasmo que despertaba Milei para estos personajes.
En 2025, Delgado Ayau volvió al país. Tuvo reuniones con algunos diputados nacionales y el 7 de julio el entonces jefe de asesores del Presidente, Demian Reidel, le abrió las puertas de la Rosada. Mantuvieron una reunión de casi dos horas. Fuentes cercanas al ahora ex funcionario le bajan el precio al encuentro y dicen que no se trató ningún tema relevante. Reidel es una figura que aparece una y otra vez en esta historia: recibiendo al encargado de Próspera —al menos para una reunión, una precisión que tampoco Delgado quiere aclarar—, triangulando la relación entre el Gobierno, Sam Altman y el argentino Emiliano Kargemian, dueño de Star Energy, para el anuncio de la instalación de un datacenter de OpenAI en la Patagonia y saliendo de fiesta con Weinstein durante su paso por el país, según confirmó el exfuncionario en X.
