La medida se desarrolló en dos puntos de la provincia. En Gualeguaychú, trabajadores despedidos de Unión Bat y Laboratorios Pyam cortan en los kilómetros 53 (lugar histórico por los cortes de ruta durante las protestas del campo en 2008,contra la Resolución 125 ) y 56 de la Ruta 14, en el marco de una semana de protesta que había arrancado el lunes con una movilización a la rotonda del Parque Industrial. En Concepción del Uruguay, los autoconvocados de la planta «La China» de Granja Tres Arroyos se concentran en el kilómetro 124, sobre el mismo tramo donde ya habían cortado la autovía en ocasiones anteriores.
La jornada arrancó pasado el mediodía hasta las 15hs aproximadamente, en ambos puntos de la provincia, donde los trabajadores realizaron bloqueos y volantearon con sus demandas. En reiteradas ocasiones, personas que transitaban por allí respondieron con bocinazos en solidaridad con los trabajadores. En Gualeguaychú, los trabajadores se concentraron junto a sus familias bajo la consigna «Contra el industricidio». Al calor de los neumáticos encendidos, entre el humo flameaban las banderas sindicales y sonaban los bombos, visibilizando el malestar del sector y buscando que el conflicto alcance la escala nacional.
En Concepción del Uruguay, mientras tanto, los autoconvocados de «La China» sostenían sus consignas con carteles y al ritmo de los instrumentos resonaba: «La granja no se cierra», «Queremos que nos paguen», “Unidad de los trabajadores y al quie no le gusta se jode…”, entre otros cánticos. Al finalizar la jornada, como ya es costumbre, los trabajadores se reunieron para hacer un balance de la actividad y decidieron en asamblea concentrarse este viernes 10 de julio a las 18 horas frente a la planta, convocando a los trabajadores de ambos gremios para construir comisiones y organizar el fondo de huelga. En los dos casos, la ruta se convirtió por unas horas en el único lugar donde el reclamo se hizo visible, ante el silencio de las patronales y la lentitud del Estado provincial.
Los tres conflictos tienen un mismo hilo conductor, las patronales que descargan la crisis sobre la fuerza de trabajo, y un Estado provincial que no logra hacer cumplir lo que él mismo dispone. Granja Tres Arroyos cerró «La China» a fines de mayo sin fecha de reapertura y mantiene una deuda salarial que ya lleva más de un mes y medio, con cerca de 900 trabajadores en la incertidumbre. Unión Bat despidió el 26 de junio a la totalidad de su personal convencionado —unos 100 trabajadores, muchos con 15 y 25 años de antigüedad—; cuando la Secretaría de Trabajo dictó la conciliación obligatoria, la empresa igual les negó el ingreso al turno siguiente. El modo de operar no es nuevo en la zona. Fademi, la petroquímica de Larroque, viene incumpliendo desde hace más de 500 días un fallo de reincorporación confirmado por la Corte Suprema, sin que eso le cueste ninguna consecuencia. Laboratorios Pyam completa el cuadro con 19 despidos en apenas dos meses —9 en abril, 11 la semana pasada—, apuntando puntualmente a delegados y afiliados del Sindicato de Químicos y Petroquímicos. ¿Qué pasaría si estos reclamos, hoy separados por rubro y por ciudad, se organizan en una sola coordinadora que unifique fuerzas frente al mismo ajuste?
En Gualeguaychú, la CGT local acompaña la medida y otros gremios se solidarizan. En Concepción del Uruguay, en cambio, la iniciativa la sostienen los propios trabajadores autoconvocados, ante la inmovilidad de la conducción gremial y la ausencia de la CGT regional en la primera línea del conflicto, aunque cuentan con la solidaridad de otros sectores. Es la base obrera la que organiza las acciones directas en el territorio porque la conducción sindical no las impulsa.
Tanto el STIA como el Sindicato de la Carne se limitan a pedir paciencia a los trabajadores mientras concentran su accionar en las gestiones de escritorio: audiencias, presentaciones y negociaciones a puertas cerradas. No solo se mantienen al margen de las medidas impulsadas por los autoconvocados, sino que incluso sostienen que estas acciones entorpecen la negociación. Sin embargo, los tiempos de la Justicia y de la burocracia sindical no son los tiempos de la miseria que atraviesan hoy cientos de familias trabajadoras. Hay quienes ya no pueden pagar el alquiler, cubrir los servicios o garantizar un plato de comida en la mesa. Frente a esa urgencia, resulta indispensable que las conducciones sindicales impulsen un verdadero plan de lucha acorde a la gravedad de la situación o, como mínimo, que dejen de obstaculizar la organización y las medidas que los propios trabajadores vienen construyendo desde abajo.
Lo que se vio sobre la Ruta 14, a lo largo de sus kilómetros, es la fotografía de una provincia donde tres patronales de rubros distintos —avícola, baterías, químico— aplican el mismo manual de ajuste, mientras la conciliación obligatoria se demuestra como un papel que el capital pisotea cuando no hay fuerza organizada que lo sostenga. El propio secretario de Trabajo provincial, Mariano Camoirano, funcionario de la gestión de Rogelio Frigerio (PRO), reconoció en declaraciones radiales que Entre Ríos atraviesa una «cadena de conflictos de mediano tamaño», enumerando desde las paritarias docentes hasta la crisis de Granja Tres Arroyos y Unión Bat. La definición no es un dato menor, ya que el propio Estado admite la magnitud y la simultaneidad del ajuste que él mismo administra, mientras sigue sin resolver ni uno solo de esos frentes.
Pero la pregunta que queda flotando es más grande que estos tres conflictos. ¿Qué pasaría si a la lucha se sumarán los docentes y estatales que en toda la provincia que vienen enfrentando la reforma previsional de Frigerio, y los municipales de Concordia que también están en pie de lucha ante los despidos? ¿Si se unieran fábrica, escuela y municipio bajo el mismo reclamo por los derechos de los trabajadores, los salarios dignos y contra los despidos?
El gobierno hoy hace oídos sordos a cada sector por separado, pero podría sostener esa sordera frente a la provincia entera organizada. Esa es la escala que la lucha viene reclamando, y la que la clase trabajadora entrerriana todavía tiene pendiente construir.
PUBLICADO EN laizquierdadiario.com
