A todos nos gusta tener mejor conexión.
Más velocidad, más datos, menos cortes. Soy el primero en valorar y entender la necesidad de invertir en infraestructura de internet y servicios de comunicación. Pero también me pregunto: ¿por qué seguimos avanzando con soluciones que no respetan las normas establecidas hace casi dos décadas?
En 2007 se aprobó en Federación la Ordenanza N° 1399, que prohíbe el tendido aéreo de cables para televisión, telefonía, internet y otros servicios. La ordenanza es clara: todo nuevo tendido debe ser subterráneo. Se votó por unanimidad y apuntaba a cuidar la estética urbana, la seguridad y el orden de una ciudad turística que busca crecer planificadamente.
Hoy me encuentro con operarios trabajando en lo que parece ser un nuevo tendido aéreo de fibra óptica. Consulté a algunos concejales, que cobran cerca de 2 millones de pesos mensuales, y me dijeron que están “al tanto” del tema.
También me pregunto si el secretario de Obras Públicas, que cobra más de 3.500.000 pesos al mes, no debería ser él quien haga cumplir esta ordenanza. No lo afirmo, pero lo planteo como una duda razonable. Si no es él, ¿quién es?
Todos los meses vemos cómo aumentan las tarifas de internet, cable o telefonía. Entonces…
¿Por qué no exigimos que también se invierta en la infraestructura correcta, como lo exige la ley?
¿Por qué se permite seguir tendiendo cables por el aire, cuando está expresamente prohibido desde 2007?
¿Por qué durante cuatro gestiones municipales nadie hizo cumplir esta ordenanza?
No estoy en contra del progreso. Al contrario. Pero creo que el progreso debe ser ordenado, respetuoso y pensado para el bien común. No podemos seguir normalizando que las ordenanzas queden archivadas mientras se toman decisiones sin control ni planificación.
Federación merece una conectividad moderna, sí.
Pero también merece respeto por sus normas y compromiso real de sus funcionarios. Si no se cumplen ni las propias ordenanzas, ¿qué podemos esperar?
AUTOR: Fernando Rigoni. Posee ADN Federación y es trabajador gastronómico, ahora de licencia.