Con una ventaja mínima, Luiz Inácio Lula da Silva venció al senador Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, con lo que aseguró un cuarto mandato no consecutivo. En esta nueva etapa, las nuevas tecnologías, el entorno digital, la política climática y el sector energético prometen ocupar un lugar central en la agenda de su administración.
Tras conocerse los resultados de los comicios, el presidente electo pronunció un discurso en el que agradeció la participación de los votantes y aseguró que su respaldo fue determinante para “vencer la intromisión que llegó de afuera a través de las plataformas digitales”.
A lo largo de la campaña electoral, el equipo de Lula acusó a diversas redes sociales y servicios digitales de restringir el alcance de sus publicaciones con el supuesto objetivo de favorecer a Bolsonaro. Uno de los casos más relevantes fue la demanda presentada contra Meta, compañía que admitió haber suspendido durante una hora la cuenta publicitaria de Lula el 23 de septiembre, aunque negó favorecer a algún candidato y atribuyó la interrupción a errores técnicos.
En este contexto, durante su más reciente discurso, Lula afirmó que Brasil necesita establecer una regulación más estricta para las plataformas digitales. “No es posible que no tengamos conciencia de que el delito en el mundo digital tiene que ser tratado igual que el delito en la vida real. No podemos aceptar empresas [tecnológicas] monstruosamente grandes, que ganan millones y miles de millones, que no pagan ningún impuesto en este país y que intentan direccionar su resultado electoral”, sostuvo.
No obstante, el mandatario reconoció que espacios como las redes sociales también pueden fortalecer la comunicación entre el gobierno y la ciudadanía. Por ello, adelantó que, durante su próximo mandato, adoptará nuevos mecanismos para impulsar la participación de los brasileños en las actividades de su administración.
Para conseguirlo, el presidente electo aseguró que impulsará diversas estrategias para atraer inversiones, con especial atención a la economía digital, verde y creativa. La intención es aprovechar el potencial energético brasileño para instalar centros de datos e infraestructura de almacenamiento. “Queremos que este país deje de ser uno en desarrollo y pase a ser desarrollado”, enfatizó.
A principios de este mes, un análisis del centro de investigación Reglab reveló que el proyecto de gobierno de Lula plantea que el desarrollo de la IA debe acompañarse de mecanismos de transparencia, responsabilidad y gobernanza.
En esa línea, propone implementar mecanismos para remunerar el uso de contenidos destinados al entrenamiento de sistemas de IA, así como establecer medidas de transparencia y trazabilidad para los materiales generados con herramientas como ChatGPT. También contempla crear un Centro Nacional de Transparencia Algorítmica, cuya función sería contribuir a la supervisión y comprensión de estos sistemas.
Respecto a la infraestructura tecnológica, el programa del mandatario sostiene que, si bien es necesario fomentar la construcción de centros de datos, estos proyectos deben cumplir salvaguardas socioambientales obligatorias.
Promesas climáticas y de salud
En materia climática, Lula señaló que mantendrá sus esfuerzos para contener la degradación de los bosques y las selvas. “Vamos a enseñarle al mundo cómo se hace política climática. Este año logramos, por primera vez, reducir la deforestación cuatro años consecutivos”, aseguró.
Finalmente, da Silva destacó que “una de las cosas que más me motivó en estas elecciones fue no permitir que esta gente ganara para privatizar nuestro Sistema Único de Salud (SUS)”.
Sobre este sector, afirmó que su política se centrará en fortalecer la atención médica pública, con especial énfasis en el tratamiento del cáncer. “Estoy convencido de que muy pronto Brasil va a ser el país con mayor porcentaje de tratamiento de cáncer del mundo. Vamos a tener 15 terapias intensivas inteligentes para que nadie muera por no recibir tratamiento a tiempo”, prometió.
