Gerardo Acevedo es creador de cerveza artesanal, de whisky, ron de miel y de gin de arroz. Es de Concepción del Uruguay y se prestó al dialogo con esta página en el marco de la 5ta. Edición de Reinventar, «El ADN de las pymes», que se desarrolló en el Centro Provincial de Convenciones de Paraná el pasado sábado 24 de octubre.
«Nosotros nos iniciamos en el mundo de las bebidas a partir de la elaboración de cerveza artesanal; iniciándome hace varios años en la facultad y después, comercialmente, con la firma «Siete colinas», dijo Acevedo. Agregó que la pandemia, «nos fue llevando a otras situaciones como empezar a destilar».
«Cuando elegí mi carrera, ingeniería en alimentos en Concordia, lo hice pensando…siempre me gustó meterle mano a la masa y elaborar cosas», dijo. La vocación y el gusto arrancaron en la cocina con su madre y cuando un amigo lo invitaba a fabricar chacinados. «Después de la facultad tuve la suerte de participar de una beca de extensión universitaria; esas becas te permiten colaborar con un director de becas que va a capacitar a pequeños productores, de dulce de leche, de mermeladas, de chacinados», explicó. Y agregó que, tras conocer ese mundo, «ya no hubo vuelta atrás».
Acevedo empezó con la cerveza artesanal. Pequeños lotes de 20 litros. «Es algo que lo puede hacer cualquiera en sus casa, con unas ollas», aseguró. Aclaró que 20 litros se pueden hacer comprando malta de cebada, buena agua, y después se agrega levadura y lúpulo. «Todo esto se consigue rápidamente en Entre Ríos aunque el lúpulo es un poco más difícil», dijo y aclaró que a la vuelta de Paraná, Leo Franco empezó a producir lúpulo entrerriano.
«La cerveza artesanal arrancó, sobre todo, en el sur, después Mar del Plata también tuvo su pico y ahora es como que se equilibró un poco; la cerveza artesanal se consumía en un 4% en el país y ahora hubo una retracción al 2%, más o menos», infó. La tendencia en el consumo nacional de cerveza artesanal es a la baja producto del cambio de hábitos y el empuje de las marcas industriales de cervezas.
«Antes ibas al supermercado y encontrabas lagers y doradas, todas cervezas pálidas, ahora hay de todo, ipa, roja, negra, apa y otras; hay una caída de la cervecería», afirmó.
«El whisky surge en el 2020, a partir de la pandemia, y si alguien recuerda en pandemia creció mucho el consumo de bebidas espirituosas como el gin y el whisky porque la gente permanecía en sus casa más tiempo y sin horarios que cumplir; yo detecto esta situación y veo que ya teníamos la malta de cebada de la cerveza que también se usa en el whisky», explicó el cervecero de la Histórica.
«Usamos el alambique destilador para separar el agua del alcohol, y así obtener las bebidas de alta graduación», dijo. Y pasó a la diferencia entre el vino de arroz, el sake, y el gin de arroz. «El gin de arroz es destilado y el sake, no», agregó como para diferenciar una bebida de otra. El sake se trabaja con el grano de arroz sometido a un hongo y levadura. El sake tiene un 16% más o menos de graduación alcohólica. No hay destilación como en el gin de arroz. En el gin se obtiene alcohol a partir del almidón del arroz.
