LA JUSTICIA FRENÓ EL PROYECTO PETROLERO EN MALVINAS. HABRÁ QUE VER QUÉ HACE CANCILLERÍA.

BORRUTO

La Justicia le puso un freno al proyecto petrolero Sea Lion en las Malvinas. La jueza federal de Río Grande, Mariel Borruto, ordenó a la británica Rockhopper y a la israelí Navitas que no avancen con las actividades vinculadas al yacimiento. La decisión vuelve a poner bajo la lupa una explotación de petróleo que cruza negocios millonarios, impacto ambiental y la disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido.

Borruto hizo lugar a una medida cautelar presentada por el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas de La Plata (CECIM) y la Asociación Argentina de Abogados/as y Profesionales Ambientalistas (AAdeAA). Además de frenar el proyecto, ordenó a las compañías presentar en diez días información sobre los contratos, el financiamiento, las aseguradoras y el estado de ejecución.

La medida cautelar tiene aplicación mientras avanza la causa y, para que pueda hacerse efectiva frente a las empresas, ahora será clave su notificación.

Desde el Juzgado Federal de Río Grande señalaron que la resolución debe ser puesta en conocimiento de la Cancillería, que tendrá a su cargo la comunicación correspondiente. Ese es uno de los puntos más delicados del proceso, ya que las empresas petroleras operan bajo licencias otorgadas por las autoridades de las islas y con respaldo británico.
La orden judicial no se limita a las perforaciones en el mar. También alcanza la instalación de infraestructura submarina y las obras terrestres y portuarias destinadas a sostener la explotación.

Uno de los puntos señalados en la causa es que Sea Lion no habría iniciado ante las autoridades nacionales argentinas el procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental ni contaría con autorización del Estado argentino.

La Justicia también tomó en cuenta los antecedentes de Rockhopper y las sanciones e inhabilitaciones aplicadas por Argentina a empresas vinculadas con la explotación de hidrocarburos en la zona.

Para las organizaciones que impulsaron la demanda, el problema va más allá de una discusión técnica sobre petróleo. Lo que está en juego también es la explotación de recursos naturales en un territorio cuya soberanía Argentina reclama.

La Justicia ya frenó Sea Lion, pero la medida todavía debe llegar formalmente a las empresas. Cancillería deberá notificar a Rockhopper y Navitas la orden de la jueza Borruto. Recién entonces podrá verse cómo responden las petroleras y, sobre todo, con qué rapidez actúa el Gobierno argentino.

EN LA FOTO, LA JUEZA FEDERAL DE RÍO GRANDE, Mariel Borruto.- Foto de las redes sociales de la Asociación de Abogados/as Ambientalistas.


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