El análisis más completo realizado sobre una de las principales colecciones oficiales de muestras de la Sábana Santa de Turín reveló que la reliquia, de aproximadamente cuatro metros de largo, conserva una enorme mezcla de ADN humano, bacteriano, vegetal y animal acumulado durante siglos. Ese nivel de contaminación hace imposible, con los métodos actuales, hallar el ADN del ocupante original.
Los científicos publicaron sus resultados este mes en la revista Scientific Reports. Si bien la investigación no logró identificar rastros atribuibles al posible ocupante original, sí confirmó que la reliquia estuvo expuesta a distintos ambientes durante siglos y que pasó, al menos, por dos intervenciones de reparación realizadas en 1534 y 1694 d. C.
También conocida como la Síndone, la Sábana Santa de Turín es un lienzo de lino de aproximadamente 4.4 metros de largo que muestra la imagen frontal y dorsal de un hombre con heridas compatibles con una crucifixión. Desde hace siglos, millones de creyentes sostienen que se trata del sudario utilizado para envolver el cuerpo de Jesucristo tras su muerte.
El equipo reanalizó las muestras recolectadas en 1978 durante el Proyecto de Investigación del Sudario de Turín (STURP, por sus siglas en inglés). Aquella campaña científica obtuvo filamentos de lino, partículas superficiales, fragmentos biológicos y polvo aspirado de la reliquia. El STURP constituyó la campaña científica más extensa realizada directamente sobre el sudario y generó una de las principales colecciones oficiales de muestras disponibles para investigación.
La Sábana Santa refleja cientos de años de contacto humano, almacenamiento, transporte, restauraciones y exposición a distintos ambientes. La información genética resulta tan abundante y cuenta tantas historias que hoy es imposible distinguir qué parte corresponde al posible ocupante original y cuál fue depositada durante siglos de manipulación humana y exposición ambiental.
Para realizar el nuevo estudio, los investigadores recurrieron a secuenciación metagenómica, análisis de ADN antiguo, proteómica y datación por radiocarbono. Extrajeron el ADN en laboratorios especialmente diseñados para trabajar con muestras altamente degradadas y construyeron bibliotecas genómicas mediante técnicas que permiten recuperar todo el material genético presente sin seleccionar previamente una especie concreta. Después compararon los fragmentos obtenidos con bases de datos que contienen millones de secuencias de humanos, microorganismos, plantas y animales para identificar coincidencias.
Históricamente, el origen del sudario ha sido objeto de debate. La primera referencia documental ampliamente aceptada sitúa la reliquia en Francia durante el siglo XIV. En 1988, tres laboratorios analizaron muestras cedidas por la Iglesia católica y las dataron entre 1260 y 1390, un resultado compatible con un origen medieval.
Desde entonces conviven dos grandes hipótesis: una sostiene que el lienzo corresponde al sudario utilizado para envolver el cuerpo de Jesús de Nazaret en el siglo I; la otra interpreta que se trata de un objeto elaborado durante la Edad Media, en concordancia con la datación por radiocarbono.
Antes de responder si la Sábana Santa envolvió realmente el cuerpo de Jesús, los análisis genéticos necesitan resolver una cuestión más básica: determinar si las huellas biológicas conservadas en el lienzo corresponden a un objeto que circuló desde el siglo I o si reflejan una historia posterior, acorde con un origen medieval.
El estudio concluye que la metagenómica, por sí sola, no puede aportar evidencia suficiente para respaldar un origen medieval ni uno de hace aproximadamente 2000 años. La enorme contaminación genética acumulada a lo largo de distintas épocas y procedente de múltiples fuentes entorpece los análisis. La línea de investigación basada en ADN se ha topado, por ahora, con una pared.
