Estoy dispuesta, con quienes quieran, a reunirme, para comenzar a hablar de nuestras experiencias de adicciones y nuestros intentos de suicidios. Las/os espero en mi casa, Las Camelias N°971, el viernes 17/07/26 a las 19 horas.
“El suicidio es un fenómeno multicausal y en ese sentido es un problema tanto de salud como un problema social”, explicó Matías Irarrázaval, asesor regional de Salud Mental y Consumo de Sustancias de la Organización Panamericana de la Salud, OPS.
Entre los factores con mayor evidencia científica que inciden en este fenómeno se encuentra la amplia brecha en el acceso a la atención en salud mental. “En la región, de 10 personas que sufren un problema de salud mental solo 2 están recibiendo un tratamiento. Eso evidentemente hace que muchas veces se vayan empeorando los problemas de salud mental y sabemos que el suicidio se asocia a depresión, consumo de sustancias, trastorno de personalidad, trastorno del ánimo en general y otro problemas”, sostuvo.
Además, influye el impacto tardío de la pandemia de COVID-19 -que produjo un aumento de un 30% en los trastornos depresivos y los trastornos por ansiedad- el aislamiento social, y también algunos determinantes sociales, como la precariedad económica y la falta de acceso a servicios de salud mental para jóvenes.
La prevención va mucho más allá del sistema de salud
Los especialistas sostienen que, precisamente porque el suicidio tiene múltiples causas, requiere de un abordaje interdisciplinario. La evidencia muestra que las estrategias más efectivas combinan políticas sanitarias a largo plazo con intervenciones educativas, comunitarias y de comunicación responsable.
“Prevenir el suicidio exige una respuesta multisectorial, no solamente del sector salud”, señaló Irarrázaval. Y agregó: “Hay una dimensión clínica innegable, porque muchos casos se asocian con trastornos mentales que requieren identificación temprana y tratamiento.
Pero también influyen:
• la pobreza,
• el aislamiento,
• la discriminación,
• el acceso a medios letales,
• y la forma en que la sociedad habla sobre este tema.
La prevención no depende únicamente de los profesionales en salud mental. “Muchas veces la sociedad salva más vidas que el profesional en el consultorio”, explicó a este medio el psiquiatra Demián Rodante, vicepresidente del Capítulo de Suicidología de Asociación de Psiquiatras de Argentina (APSA). Y agregó: “Tenemos que enseñarles a una mamá, a un compañero de escuela, a un primo o a un docente cómo mantener una conversación con alguien que está atravesando un momento de mucho sufrimiento”.
En ese sentido, el especialista señalo la importancia de incorporar programas de prevención del suicidio y manejo de crisis emocionales a la curricula escolar. “Las escuelas deberían enseñar habilidades de regulación emocional y cómo acompañar a alguien que está atravesando una crisis. No es solamente un problema de salud; es una herramienta para la vida”, afirmó.
Experiencias que muestran que el suicidio puede prevenirse
Según la OPS, los países que desarrollan estrategias sostenidas e integrales pueden reducir las tasas de suicidio en alrededor de un 20%. “A pesar de que el suicidio es un fenómeno complejo y multifactorial y que hay que intervenir de forma multidisiciplinaria, se puede prevenir a nivel poblacional. La evidencia demuestra que cuando los países sostienen políticas integrales en el tiempo logran reducir las muertes”.
A nivel individual y familiar, el especialista subrayó la necesidad de hablar abiertamente sobre salud mental y no minimizar las señales de angustia. “Tenemos que tratar de acompañar, también revisar si es que es necesario la búsqueda de ayuda profesional sin estigmatizar y, ante una crisis, contactar las líneas de ayuda.
MARGARITA ZERDA. Obstetra de Federación, jubilada, activista en defensa de las mujeres, contra el patriarcado y la violencia machista.
