Waldo Fernán García hace dos años que es el director de la Escuela de Enseñanza Agrotécnica N°150 «El Limonar» de Colonia La Argentina, que ahora está cumpliendo 25 años de la puesta en vigencia a través de un decreto del Superior Gobierno de la Provincia, en 2001. García fue jefe de sección, encargado de producción, docente (algo que todavía realiza) y hace dos años es el director. Llegó a ese cargo luego de Dante Biassizzo y Mario Olivera.
El 4 de julio de 2001 el entonces gobernador Sergio Montiel, el entonces intendente Carlos Cecco y quien fuera el primer rector nomalizador, Dante Biassizzo, ponen en marcha la escuela. Recién el 10 de julio se empezaron los trabajos para adecuar los lotes de lo que había sido una quinta cítrica perteneciente a Pindapoy, primero, y a la provincia de Entre Ríos, después. Las clases comenzaron en marzo del 2002. Según explicó García para esta página, «entre julio de 2001 y marzo de 2002 hubo que bajar la luz, conectar el agua y acondicionar los pabellones que antes habían ocupado los trabajadores de la quinta para que sean aulas de una escuela; ahora los trabajadores llegan todos los días en transporte pero en ese momento quedaban aquí».
Falta poco, porque ya lleva el 90% la obra concluida, para que la escuela cuente con un comedor propio para los 200 estudiantes que desayunan, almuerzan y meriendan todos los días. En estos días, antes de la inauguración de este comedor, los alumnos y alumnas de la Agrotécnica deben hacerlo lejos de la escuela.
La Escuela de Enseñanza Agrotécnica, distante a 15 kilómetros del centro de Federación, no cuenta con un internado como pasa en otras escuelas agrotécnicas de la provincia. Alberga durante casi todo el día, porque se asiste en doble jornada, a 200 gurises y gurisas que viajan hasta ese paraje. Y ese punto, el del trasnporte es vivido por el director García como «un punto crítico». «Este año hay dos chicos que tienen capacidades diferentes y ya están terminando su ciclo», informó el ingeniero en alimentos y docente García. Agregó que la escuela brinda una educación integral que va más allá de lo estrictamente técnico profesional.
Esta escuela no escapa a la problemática de la sociedad; somos una caja donde repercuten todos los problemas sociales», afirmó Waldo García, respondiendo a si la escuela funciona como destino último de aquellos alumnos con problemas de conducta.
La «Agro», como le dicen los alumnos, cuenta con tres sectores, el de producción animal, el de producción vegetal y el de pequeña y mediana industria. Y hay mucha articulación entre el aula y el taller. «Tenemos un montón de proyectos para esta segunda etapa del año; feria educativa, feria de ciencias, participación en el Senado juvenil; hay un equipo que viene de años anteriores trabajando sobre gallinas ponedoras y fabricación de alimento balanceado», dijo García.
Son más de 300 hectáreas que deben mantener. Tienen que hacer frente a pagar el servicio de internet, la luz, un sistema de riego. Cuentan con chanchos, vacas, caballos, gallinas ponedoras, ovejas, pollos de campo. La producción y manufactura a partir de determinados animales les permite contar con aportes económicos que, por lo menos desde la Nación, se han cortado. Cada día que funciona la Agrotécnica es un desafío porque además de enseñar hay que mantener el lugar, ocuparse del transporte que atraviesa por un camino de ripio que no siempre está en buenas condiciones, hacer la articulación entre aula y taller, darles de comer al alumnado y que nada decaiga.
