¿POR QUÉ PETER THIEL ELIGE LA ARGENTINA?

thiel

No es la primera vez que Peter Thiel visita la Argentina, pero, como señaló el historiador Alejandro Galliano, esta vez quisieron que lo sepamos. Lo que antes fue un rumor confirmado hoy es foto, prensa y propaganda. Tiene sentido: en un momento en el que el gobierno pasa un mal momento y busca tomar las riendas de la conversación pública, la visita de uno de los hombres más poderosos del mundo viene como anillo al dedo.

Hace años que hablamos acá de Thiel y sobre su biografía e historia ya se dijo todo. Pero repasemos lo básico: Thiel nació en Frankfurt en 1967 y estudió filosofía y derecho en Stanford. Publicó un libro contracultural en los años ’90, crítico del multiculturalismo, debatiendo sobre la cuestión de la diversidad (en años más recientes publicaría De cero a uno y diversos ensayos filosóficos y políticos) y se fue a trabajar con un juez. Pero dejó todo eso y se metió en el mundo de las Fintech. Se asoció con Elon Musk y, para decirlo rápido, co-fundó PayPal. De ahí surge lo que se dio a conocer informalmente como la “PayPal mafia”. Se trata de empleados y fundadores que salieron de PayPal y que desde entonces fundaron o desarrollaron grandes empresas de tecnología de Silicon Valley como Tesla, Inc., LinkedIn, SpaceX, Affirm, Slide, Kiva, YouTube, Yelp y Yammer. En 2003, junto con su ex compañero de estudios Alex Karp, fundó Palantir Technologies.

¿Pero a qué vino ahora? Mientras se confirman y desmienten rumores, empecemos por tres razones fuertes y complementarias.

Negocios son negocios

La pulsión por los negocios es una razón lógica para venir a la Argentina por todo su potencial, que a la vez sugiere una mirada optimista sobre el futuro del país. La presencia de Peter Thiel en Argentina, acompañada de adquisiciones como una mansión en Barrio Parque y aparentemente miles de hectáreas en la Patagonia, funciona quizás como la señal de superficie de un objetivo: la superposición entre las infraestructuras digitales y el Estado. Con este movimiento se buscaría intervenir en áreas claves, abriendo la puerta al desembarco de Palantir Technologies como eje de una nueva arquitectura de inteligencia, que tiene como norte alcanzar una gobernanza en tiempo real que integre bases de datos y anticipe escenarios. Un encuentro entre el sottogoverno y las plataformas.

Esta transformación se extiende también a distintos sectores, donde la aplicación de inteligencia artificial para optimizar cadenas productivas y flujos logísticos configura a la Argentina como un espacio de experimentación para el capitalismo de datos y para el desarrollo de los sectores pilares de la economía nacional como el agro y la energía (en sentido amplio). Entre las especulaciones sobre el alcance de sus negocios, se habla también de mucho interés por Vaca Muerta, la cual es vista estratégicamente desde el exterior como una reserva fundamental ante el posible agotamiento del shale texano. Otros rumores y confirmaciones de business seguramente vendrán después, pero analizar la visita de Thiel exclusivamente desde una perspectiva comercial sería limitado. En el marco de la revolución tecnológica global, las batallas culturales y los conflictos bélicos en expansión, Argentina parece representar un escenario de interés que excede los negocios.

Afinidades electivas

En el encuentro entre Javier Milei y Peter Thiel hay un punto de convergencia entre dos visiones que buscan desmantelar el orden político heredado del siglo XX, más específicamente, el mundo nacido de 1945 y su estatalidad. Ellos son libertarios y el libertarismo, como filosofía estadounidense, cobra fuerza en Estados Unidos contra el New Deal, FDR y un Estado visto como un Leviatán americano a ser “deconstruido” (como repite Steve Bannon desde un pensamiento político diferente, pero convergente en este punto).

Y si bien es cierto que Thiel y Milei se definen como parte de la diversa constelación de ideas libertarias, sus trayectorias difieren. Thiel es un libertario de toda la vida, marcado originalmente por la obra de Ayn Rand, entre otros. Milei, en cambio, llegó a estas ideas tardíamente. Fue recién en 2013 cuando la lectura de Murray Rothbard le produjo una “epifanía” que lo llevó a renegar de su formación económica previa y a abrazar el anarcocapitalismo. Sobre esto Milei dijo: “Durante más de 20 años estuve engañando a mis alumnos. Todo lo que enseñé sobre estructuras de mercado está mal. ¡Está mal!”.

A pesar de esta diferencia, ambos también sintieron la influencia de Hans-Hermann Hoppe —otro discípulo díscolo de Jürgen Habermas como el mencionado socio de Peter Thiel, y CEO de Palantir, Alex Karp—, quien sostiene una crítica feroz al igualitarismo, al Estado de bienestar y a la democracia social como sistemas que fomentan la decadencia social. El diagnóstico de Hoppe es muy concreto: hay una incompatibilidad entre libertad y democracia, de ahí que reivindique la monarquía como modelo, y su influencia también llega a otras figuras contemporáneas como Nick Land y Curtis Yarvin.

Thiel, por su parte ha afirmado célebremente que “no creo que la libertad y la democracia sean compatibles”, argumentando que los mecanismos democráticos son demasiado lentos para permitir la innovación radical y están capturados por dinámicas de imitación social, lo que en el contexto de la Segunda Guerra Fría con China pone en riesgo la supremacía de Estados Unidos. Milei, por su parte, ha situado el inicio de la decadencia nacional en 1916 —curiosamente el año de la instauración del sufragio universal para una elección presidencial — que para él marca el comienzo del estatismo, el populismo y la erosión de la libertad económica. Ambos ven en dichos elementos dispositivos de ralentización que consumen el progreso y obstaculizan el desarrollo de las fuerzas productivas.

Pero las ideas de Thiel no se quedan en el corpus libertario. Mientras que el marco de Milei es más doctrinario, anclado en el paleolibertarismo de Rothbard y de algún modo la tradición constitucional de Alberdi, el pensamiento de Thiel es notablemente más heterodoxo. Thiel incorpora elementos centrales del pensamiento de Carl Schmitt —específicamente la distinción amigo-enemigo, la necesidad de decisiones estratégicas en contextos de crisis y la teología política—, la filosofía esotérica de Leo Strauss y la teoría del deseo mimético de René Girard (con quien tuvo vínculo personal). Esta base intelectual le permite a Thiel entender la política como un conflicto existencial inevitable, y a su vez lo ayuda a pensar la escena contemporánea en clave apocalíptica y teológica. Milei y su grupo, como es sabido, además de referenciarse en Macabeos como un “mantra” (“la victoria en la batalla no depende de la cantidad de soldados, sino de las fuerzas que vienen del cielo”) son seguidores de las profecías de Paraviccini. Mientras Thiel se prepara para enfrentar al Anticristo, Milei se pone el traje del hombre gris.

¿Una solución argentina para todos los problemas de la Tercera Guerra Mundial?

Al momento de la coronación de JD Vance, financiado y apadrinado por el propio Peter Thiel, el empresario argentino Martín Varsavsky contó que conoció al actual vicepresidente en casa del creador de Palantir. Se conocen y, obviamente los une el interés por los negocios, el mundo tech y ahora también por la batalla cultural global. Decimos “ahora” porque Varsavsky —al igual que otros como Elon Musk— era un demócrata progresista hasta hace muy poco. De hecho, cuando Mauricio Macri posteó desde Florida una foto con Donald Trump en 2022, el empresario argentino lo cruzó diciendo que “cómo podía sacarse esa foto, que Trump era un peligro para la democracia”. Hoy Varsavsky es súper MAGA y Macri a su lado es un moderado, más amigo de las instituciones multilaterales y el pragmatismo de las relaciones internacionales (plantea que es compatible ser aliado de Estados Unidos pero también con China, por ejemplo). En el medio, apareció Milei. Pero, de nuevo, no es interesante ver esos cambios por el lado de los negocios. Porque, además, entre Varsavsky y Thiel, hay una visión compartida y profunda de un peligro apocalíptico en potencia, así como de las capacidades excepcionales del sur para sobrevivir ese posible cataclismo.

En junio de 2011, Peter Thiel obtuvo la ciudadanía neozelandesa mediante una ceremonia privada en el consulado de Santa Mónica, habiendo permanecido solo 12 días en el país hasta ese momento. Posteriormente, en 2015, adquirió aproximadamente 193 hectáreas de terreno cerca de Wanaka, en la Isla Sur, clasificado como “tierra sensible” según la normativa neozelandesa, lo que normalmente exigiría la aprobación de la Overseas Investment Office. Sin embargo, dicha autorización le fue eximida debido a su condición de ciudadano. Según informes del New Zealand Herald, Thiel también posee una propiedad en Queenstown, valuada en 4,8 millones de dólares estadounidenses, en la cual, tras un incendio, transformó un armario en un panic room (sala de pánico).

Varsavsky por su lado ha dicho: “Espero que no ocurra, pero estamos cerca todo el tiempo de una Tercera Guerra Mundial. Y será nuclear porque la Segunda ya lo fue. Para sobrevivirla habrá que estar lejos del conflicto y tener comida. Ahí se destaca Argentina: 47 millones de personas que alimentan a 500 millones.” En este marco Varsavsky creó el proyecto Wamani en Mendoza.

La elección de Argentina como destino para estos refugios no es casual. Varsavsky, quien dice admirar al presidente Milei, ya ha establecido un “campo-santuario” de 32.000 hectáreas en Mendoza, el ya mencionado Wamani, diseñado para sobrevivir a un posible invierno atómico. La lógica detrás de esta inversión es que, en caso de una Tercera Guerra Mundial nuclear, el país ofrece ventajas críticas: se encuentra geográficamente lejos de los centros de conflicto del hemisferio norte y posee, como dijimos, una enorme capacidad de producción de alimentos para sostener a su población en medio de un colapso global.

Estos movimientos forman parte de lo que se denomina la The Tech Exit (Salida Tech), una estrategia donde los “titanes” de Silicon Valley buscan crear enclaves cuasi-soberanos aislados del resto de la sociedad. Para estos sectores, el desarrollo de búnkeres o estancias en lugares estratégicos de Argentina no es una muestra de paranoia, sino una acción estratégica, como dice Benjamin Bratton en The Stack, que busca consolidar su riqueza en entornos seguros frente a la inacción ante el cambio climático o la inestabilidad de las democracias liberales. En este contexto, Varsavsky incluso ha propuesto al gobierno la creación de una “visa de tranquilidad” para extranjeros que quieran asegurar su entrada al país en caso de una emergencia mundial. Como escribió Sebastián Zirpolo: “Dime tu clase social y te diré desde dónde verás el fin del mundo”.

Por todo esto, la tercera razón que estamos esgrimiendo acá es fundamental. Hagamos un poco de “excepcionalismo argentino” como conversamos hace unas semanas con Tomás Trapé y Mauricio Vera en Cabaret Voltarie. Argentina es un país sin conflictos bélicos de envergadura —con la notable excepción, claro, del reclamo vigente y abierto por la soberanía de las Islas Malvinas—, y un país, especialmente una capital, con bajos índices de homicidio y violencia. Argentina está lejos de los posibles campos de batalla por venir, y además es un país diverso en su composición migratoria pero desprovisto de conflictos éticos-religiosos. Una situación a años luz de las discusiones en la esfera pública y de los imaginarios de guerra civil y choques civilizatorios que circulan en Europa y Estados Unidos. En Argentina, con recursos, se vive bien.

Quizás por eso, también, en lugar de alquilar un hotel de lujo, Thiel se compró una propiedad en la ciudad y, aparentemente, anotó a su hija en un colegio al que puede llegar caminando. Una mansión en Palermo Chico y, quizás también, un búnker lejos de todo. Argentina: un buen refugio ante la tormenta del mundoPaul Virilio, filósofo y urbanista francés, decía que el búnker era la apoteosis del siglo XX, con sus guerras mundiales y sus guerras nucleares futuras. Hoy, el búnker vuelve, en este caso, como una salida “por arriba” a la crisis y al apocalipsis por venir. Bienvenidos al siglo XXI.

AUTOR: Tomás Borovinsky (Panamá Revista).-


Warning: count(): Parameter must be an array or an object that implements Countable in /home/u227029675/domains/federacionaldia.com.ar/public_html/wp-includes/class-wp-comment-query.php on line 405