POR QUÉ DA MIEDO EL MUNDO QUE IMAGINA PALANTIR.

PALANTIR

La big tech se posiciona abiertamente del lado del trumpismo y propone un nuevo marco político, social y cultural en el que la inteligencia artificial marcará el camino de los conflictos internacionales, como empieza a ocurrir en EEUU o Gaza.

La República Tecnológica. Este es el título bajo el que Palantir ha presentado su batería de pronósticos sobre el futuro de Estados Unidos y Occidente. La big tech se posiciona abiertamente del lado del trumpismo y propone un nuevo marco político, social y cultural, un marco en el que la inteligencia artificial marcará el camino de los conflictos internacionales y de la carrera imperialista de la Casa Blanca. El comunicado que ha emitido la empresa a través de sus redes sociales consta de veintidós puntos en los que carga contra “la tiranía de las aplicaciones”, pide un «servicio militar universal» y defiende “una era de la disuasión construida sobre la inteligencia artificial”. Palantir también invita a buscar la paz a través de la guerra y pide “aplaudir” a los magnates que “intentan construir allí donde el mercado no ha sabido actuar”, monopolizándolo todo mediante acuerdos con las administraciones, como hicieron en su día Donald Trump y Elon Musk.

Palantir presenta esta batería de propuestas como un extracto -resumen, incluso- del libro que publicó en febrero del año pasado uno de sus cofundadores y actual CEO, Alex Karp. El empresario no se dejó ver en las fotos de la segunda investidura de Trump, como sí hicieron Jeff Bezos, Mark Zuckerberg o el propio Elon Musk. Las dudas sobre su presencia aquella noche en el Capitolio siguen circulando por Washington. Lo que sí quedó más que acreditada fue su buena relación con el mandatario estadounidense -y con su entorno- desde que arrancó esta última legislatura. Palantir trabaja con el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos para identificar y expulsar a personas migrantes sin documentación, todo ello a través del ICE. La compañía también proporciona tecnología y recursos de inteligencia artificial al Ejército de Israel, una colaboración que se intensificó tras los ataques del 7 de octubre de 2023 contra la Franja de Gaza.

El documento utiliza un lenguaje casi distópico y absolutamente trumpista, haciendo un llamamiento a la intensificación de las relaciones entre las administraciones públicas, las tecnológicas y los órganos militares. Silicon Valley se convierte en el epicentro de esta nueva forma de concebir la política y las relaciones internacionales. “La élite de la ingeniería (…) tiene la obligación positiva de participar en la defensa de la nación”, reza uno de los puntos del comunicado. El otro cofundador de Palantir, Peter Thiel, tampoco dista mucho de las posiciones de su colega Alex Karp. El también empresario se hizo famoso a costa de enfrentar los conceptos dedemocracia libertadmientras daba conferencias online sobre la llegada del AntiCristo. ¿Cuáles son los riesgos de este alineamiento entre las big tech y la extrema derecha? ¿Qué lectura podemos hacer de las propuestas de Palantir? ¿Cómo pueden impactar en la política internacional?

Las convicciones ‘trumpistas’ de la empresa

Palantir se presenta como una compañía estadounidense de software y servicios, especializada en el análisis de datos y en la utilización de la inteligencia artificial para escenarios de guerra. Esta es la primera vez que una multinacional expone de manera tan clara sus pretensiones políticas y económicas. Javier Martínez-Cantó, investigador en el Instituto de Políticas y Bienes Públicos (IPP) del CSIC, resume de la siguiente manera el documento: “Palantir emite un comunicado que se puede estructurar en torno a tres cuestiones. La primera, los problemas o potenciales problemas para los que puede ser potencialmente útil la inteligencia artificial. La segunda, las convicciones de la empresa que coinciden con las del contexto estadounidense. Y la última, una campaña de marketing para vender su producto».

Ekaitz Cancela, periodista y autor de Utopías digitales: imaginar el fin del capitalismo, suscribe esta tesis y recuerda además que «no hablamos de un manifiesto per se, sino que los veintidós puntos están directamente sacados» del libro de Alex Karp, un libro que “causó bastante preocupación en su momento” y que ahora utiliza la empresa para aprovechar el contexto geopolítico internacional y “atraer nuevos clientes”. «Palantir podemos decir que es como una de las puntas del iceberg de la crisis imperial que tenemos encima de la mesa», continúa Cancela. Y lo que deja claro el escrito de la big tech es que sus productos juegan un “papel crucial” en la batalla geopolítica internacional. “El control de la tecnología es un elemento importantísimo para el control geopolítico internacional. La lectura que podemos hacer es que las empresas y administraciones que dominen la tecnología y sus accesos, tendrán capacidad para ejercer poder sobre el resto de gobiernos del mundo“, desliza Gonzalo León, catedrático emérito de Ingeniería de Sistemas Telemáticos en la Universidad Politécnica de Madrid.

Los riesgos del algoritmo y la IA

Palantir propone además recurrir a lo que define como “poder duro” para evitar la caída de las “sociedades libres y democráticas” y “abordar el crimen violento” desde Silicon Valley. La empresa se muestra además en contra del multiculturalismo y defiende la -necesaria- existencia de desigualdades entre las culturas y “subculturas”, una lógica que comparten también la extrema derecha europea y el presidente Donald Trump. “Las tecnológicas quieren llevarnos a un mundo efectivamente autoritario. La manera de relacionarnos con las administraciones sería a través de las estructuras tecnológicas que estos magnates están desarrollando, unas estructuras que -de hecho- empiezan a ser centrales en muchos países», advierte Ekaitz Cancela.

“El objetivo de estas empresas es controlar -mediante la IA- un elemento clave de las economías mundiales, una estrategia que recuerda de alguna manera al debate sobre la proliferación nuclear. El algoritmo se puede utilizar para ganar eficiencia económica, pero también para hackear o desarrollar armas biológicas. Y esto lo pueden hacer tanto actores estatales como empresas privadas con vínculos e intereses específicos», continúa Javier Martínez-Cantó. Estados Unidos y distintos países europeos han empezado a utilizar estas herramientas para controlar sus fronteras o analizar las tasas de criminalidad. Los sesgos racistas en este tipo de procesos son habituales y “discriminatorios”, tal y como han denunciado entidades como Amnistía Internacional.

El Gobierno de Donald Trump le dio vía libre en este y otros sentidos a las big tech, permitiendo que actuaran incluso como complemento de sus planes imperialistas y absolutistas. Y es precisamente aquí donde están los peligros, al menos, así lo ven las fuentes consultadas por este diario. «Washington está completamente alineado con Silicon Valley. Las big techactúan como su brazo robótico. Lo que buscan es extender la idea de que la paz va a venir a través de la guerra para legitimar poco a poco el uso de las tecnologías y su capacidad para disuadirnos de actuar contra el sistema», señala Ekaitz Cancela. Gonzalo León, por su parte, advierte: “La relación entre tecnológicas y administraciones ha existido siempre. El problema no es la tecnología, sino caminar hacia un mundo sin reglas“.


Warning: count(): Parameter must be an array or an object that implements Countable in /home/u227029675/domains/federacionaldia.com.ar/public_html/wp-includes/class-wp-comment-query.php on line 405