Luana Cabral, de 15 años, fue encontrada sin vida el pasado 2 de abril a la tarde, en su cama de la casa de calle Tita Rogelia Bonutti N° 71. Desde ese momento se dijo, se escribió y se chusmeó demasiado. Los hechos cantan. Ahora los huesos están examinados por el CEMENER de Oro Verde y una vez que eso esté listo se enviará un informe a la Fiscalía de Federación y el cuerpo volverá a Federación.
La gente del barrio 48 Viviendas, donde está la casa, ya juzgó y condenó. Al juez del Caso Nahir Galarza, Sergio Rondoni Caffa, por dejar en libertad a Raúl «Chani» Cabral, el padre de Luana. A los padres de Luana, en especial a Noelia Moretti, sobre quien se asegura que la dejó morir para no perder la pensión o ayuda de dinero que le daban por Luana, que padecía parálisis cerebral. Moretti está internada en el hospital por su estado de salud mental. A los familiares. Se duda incluso de Emilia Pucheta, alguien que está haciendo todo para contener a su hermanito, el que vio a Luana muerta la tarde del 2 de abril. A las instituciones que debieron cuidar, contener, vigilar y seguir de cerca a Luana.
Varias preguntas se gritaron en voz alta en esta tarde de viernes 10 de abril, en la marcha multitudinaria que salió de Tita Bonutti 71 y terminó bajo el departamento de planta alta de avenida San Martín casi Las Rosas, donde vive Rondoni Caffa. «¿Dónde estaba la Justicia cuando Luana no fue atendida?», fue una. Otra pregunta fue «¿por qué se dejó en libertad a Cabral?» Además del pedido de justicia para Luana, para que su muerte no quede impune, que se haga realidad la revocatoria pedida por la fiscal Josefina Penón respecto de dejar en libertad a quien la gente ya juzgó y condenó.
Al comenzar la marcha, en medio de la marcha -que recorrió varias calles- y bajo el departamento céntrico del juez de Garantías hubo discursos morbosos, discursos políticos, discursos emotivos como el de un vecino de apellido Basualdo, discursos feministas. Pero nadie se dio cuenta que el principal discurso lo darán los huesos de Luana, cuando llegue el informe de Oro Verde. Ahí comenzará otra historia.
