La crisis en el sector de la salud mental se ha profundizado con el paso del tiempo, particularmente desde la pandemia mundial de 2020. En ese contexto, se agudizaron problemáticas como la depresión, la angustia, el aislamiento y nuevas formas vinculares que terminaron de tensionar un entramado social ya debilitado.
En paralelo, la provincia de Entre Ríos encabeza rankings preocupantes: altos índices de fallecimientos por autodeterminación y un creciente consumo de medicación psiquiátrica. Sectores como el educativo y el policial reflejan, con casos concretos, la magnitud de la problemática.
Las fallas estructurales del sistema, sumadas a los traumas sociales y a una dinámica cotidiana cada vez más hostil, configuran un escenario donde muchas personas perciben que ya no existen alternativas posibles. Para algunos, incluso, el tiempo se reduce a un presente continuo: un hoy sin horizonte.
En ese contexto, Enfoques volvió a encontrarse con una figura que suele quedar invisibilizada dentro del ecosistema de la salud mental: las madres de personas con padecimientos psiquiátricos.
Sin pretender generalizar un caso particular, pero entendiendo su valor representativo, este medio dialogó con Patricia, madre de Lucio.
“Hoy no me están dando solución», afirmó la mujer. «El tratamiento ambulatorio no funciona con él; yo quiero que me ayuden, que me den una solución, no medias respuestas.; él estuvo internado siete días; durante el día estaba conmigo y a la tarde volvía al hospital; a la medicación se la tenía que dar yo», dijo. «Estos días anduvo queriendo hacer macanas, lo trajeron en ambulancia con la policía; lo dejaron acá, le dieron una inyección… Después que pasan las cosas lo traen y nadie se hace cargo”, relató.
Más adelante, agregó que, “me siento como una pelota de ping pong, porque me hacen rebotar para todos lados; en la Justicia, cuando hablé con el defensor, me dijeron que es Salud Mental quien tiene que hacerse cargo de los chicos con problemas psiquiátricos como mi hijo pero ¡hace años vengo pidiendo una solución!, pero nadie se hace cargo; yo no hago todo esto para deshacerme de él, pero los tratamientos ambulatorios con Lucio no sirven”.
Finalmente, Patricia dejó en claro el costo personal de visibilizar su situación. “Entiendo que al dar esta nota voy a ser juzgada, por el hospital, por la Justicia, por todos, pero no entienden que yo busco una solución para mi hijo”, se sinceró Patricia.
AUTOR: Aldo Moretti.-Enfoques comunicación.-
