El economista Marco Lavagna presentó este lunes su renuncia a la dirección del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), según anunciaron fuentes del organismo estadístico.
La dimisión del funcionario técnico se da poco después de la puesta en marcha de una nueva canasta para la medición del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que empezó a aplicarse este mes y empezará a reflejarse cuando se conozca el número de enero.
Lavagna ostentaba el cargo de director del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) desde diciembre de 2019, con el inicio de la presidencia de Alberto Fernández. Antes había sido legislador por UNA y, luego, para el Frente Renovador, el espacio de Sergio Massa. Su perfil técnico le permitió continuar a cargo del mismo pese a la asunción de Javier Milei y el giro político que implicó.
La salida de Lavagna sigue a las de otros funcionarios, en un contexto de salarios congelados en la administración púbica. En agosto de 2025, Georgina Giglio renunció como directora de Índices de Precios de Consumo (IPC) del INDEC en Argentina, siendo reemplazada por Josefina Rim a partir del 1 de septiembre de ese año. Paralelamente, también renunció Guillermo Manzano, director de Estadísticas de Condiciones de Vida, responsable de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH).
El número 2 del organismo, Pedro Ignacio Lines, es quien queda a cargo al menos temporalmente como resultado de la renuncia.
A través de una carta a los empleados, Lavagna hizo conocer más detalles de su dimisión. En su mensaje, destacó los logros alcanzados durante su mandato: “Fueron 6 años de mucho trabajo y de enormes desafíos, en los que logramos avanzar en la mejora de las estadísticas públicas y el sistema estadístico nacional”.
El exdirector señaló que la realidad económica y social exige que el sistema estadístico nacional “siga adaptándose y fortaleciéndose”, y valoró el compromiso del equipo: “Son el principal activo del organismo y la base para que las estadísticas públicas sigan siendo técnicas, confiables y transparentes”. Además, expresó su confianza en el futuro del Indec y en la posibilidad de que “próximamente se pueda actualizar el marco normativo que ayude a esto”.
“En lo personal no es una decisión sencilla, pero es momento de encarar nuevos proyectos y desafíos, con la tranquilidad de haber compartido con ustedes una etapa intensa y valiosa”, dijo Lavagna.
Lavagna concluyó su despedida agradeciendo el trabajo diario de los empleados y afirmó: “Un fuerte abrazo, los voy a extrañar y el INDEC siempre podrá contar con lo que esté a mi alcance para defenderlo”.
Lavagna no dio a conocer los motivos de su renuncia, aunque fuentes sindicales del órgano estadístico lo asociaron al congelamiento salarial. El atraso de los salarios en la administración nacional profundizó el malestar entre funcionarios de distintos niveles, quienes señalan que la falta de actualización salarial desde el inicio de la gestión dificulta la retención de cuadros técnicos y profesionales. Las quejas se multiplicaron en los últimos meses, con relatos sobre la imposibilidad de sostener la dedicación exclusiva al sector público frente a sueldos que quedaron rezagados respecto al sector privado y a otros poderes del Estado. La situación derivó en una sucesión de renuncias y en reclamos internos que advierten por la pérdida de experiencia y capacidad en áreas clave del Gobierno.
En los últimos meses, Lavagna y el Indec estuvieron abocados a la actualización de la canasta con la que se mide el Índice de Precios al Consumidor (IPC), el dato de inflación. Los cambios en la canasta buscaron acercarse a los consumos de las familias argentinas actuales de manera tal de reflejar mejor el impacto del movimiento de los precios en las cuentas de los hogares.
El cambio sustancial en el IPC radica en que empezará a utilizarse la canasta de consumo que surge de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) del 2017-2018 en reemplazo del relevamiento de 2004. La falta de actualización de la canasta con la que se mide el avance de los precios llevó a subestimar el impacto de muchos consumos que crecieron en las últimas décadas, como por ejemplo la mayor relevancia que ganaron los servicios de internet y celulares.
Los cambios más drásticos están en los rubros Vivienda, Agua, Electricidad y otros combustibles, donde la ponderación (es decir el peso de ese capítulo en el total de la canasta) pasa de 9,4% a 14,5%, lo que lleva a que las tarifas de los servicios públicos incidan más. Así, con la nueva fórmula, cada incremento en el cuadro tarifario de electricidad o gas tendrá un impacto directo en el nivel general superior al que evidenciaba con la canasta anterior.
