En plena temporada estival, los incendios forestales ya consumieron más de 4.000 hectáreas de bosques y viviendas en la Patagonia argentina, incluyendo áreas protegidas y Parques Nacionales. Desde la organización ambientalista Greenpeace advierten que la crisis climática, la sequía y la falta de recursos agravan la situación y exigen una respuesta urgente del Estado.
Desde mediados de diciembre, la Patagonia atraviesa una temporada crítica de incendios forestales que ya provocaron la pérdida de más de 4.000 hectáreas de bosques, afectando también viviendas y zonas de alto valor ambiental, incluso dentro de Parques Nacionales. La combinación de sequía prolongada, altas temperaturas, fuertes vientos y la presencia de pinos exóticos configura un escenario de riesgo extremo.
Según reportes oficiales, los principales focos se concentran en la provincia de Chubut, donde se registran incendios en Puerto Patriada y El Hoyo, con unas 200 hectáreas afectadas y fuego aún activo; en El Turbio, con cerca de 3.000 hectáreas arrasadas; en Cholila, Villa Lago Rivadavia, con unas 15 hectáreas; y en Epuyén, Cerro Pirque, donde el fuego consumió alrededor de 270 hectáreas.
En ese sentido, recordó que en 2025 el procesamiento satelital de Greenpeace estimó que la superficie de Bosques Andino Patagónicos afectada por incendios alcanzó casi 32.000 hectáreas, cuadruplicando la cifra de la temporada anterior. Por su magnitud e impacto, se trató de los peores incendios forestales de las últimas tres décadas en la región.
Giardini también cuestionó las políticas públicas vigentes: “Argentina se encuentra entre los 15 países con mayor deforestación del mundo y el gobierno nacional redujo los presupuestos de la Ley de Bosques y del Fondo Nacional de Manejo del Fuego, lo que limita la capacidad de las provincias para controlar desmontes ilegales e incendios. Además, es urgente avanzar en la penalización de la destrucción de bosques”.
