¿Ser inocente es ser bueno? ¿Ser inocente es ser boludo? Vamos por partes. Los niños son inocentes y no podrían ser calificados de boludos. Por lo menos una mayoría menor a los diez años, pongamos. La inocencia no tiene que ver con un malestar físico o psíquico sino con un estado propio de cierta edad y, muchas veces, es la primer violencia que sufrimos. Somos inocentes creyendo en los Reyes Magos hasta que viene uno y dice la verdad, por ejemplo. Ahora, cuando alguien dice «la inocencia que te valga» le está dando a la inocencia una carga negativa, como algo que no se debe tener. Que la inocencia te valga. O sea que para algo te sirva ser tan descuidado, boludo, inocente, buenudo.
Se puede politizar y mucho acerca de la inocencia que tenemos aquellos a quienes no nos consta que el intendente viaje a Paraguay a hacer quién sabe qué. «¡Pero no seas tan inocente!», me espetó un colega sobre esto. «No te hagás el inocente», también suele decirse. O sea: no es bueno ser inocente. Entre las diversas divisiones que tiene el mundo está la brecha entre inocentes (o boludos) y los vivos, los astutos, los piolas. El tema de la inocencia viene desde la época de Jesús el Cristo, de quien se cumplió un nuevo onomástico hace poco, porque por ahí dicen que dijo que solamente entrarían al cielo quienes sean inocentes como niños. O algo así.
Resumamos algunas cuestiones. No se puede ni se debe ser inocente porque el mundo cruel que habitamos, nos va a coger de parados. Así funciona el mundo desde hace muchísimo tiempo. Muchísimo. Ahora, la pregunta del millón es ¿adónde ponemos el arte? El arte tiene una cuota de inocencia. Quiero creer. Hay muchas cosas buenas a partir de la inocencia. Nada malo puede salir de ella. Que la inocencia les valga se traduce como ¡volá de acá! a mí no me vengas a tratar de inocente. U otra frase parecida. Yo ya no soy inocente. Es como que la frase «que la i9nocencia te valga» significaría «jodéte por boludo».
La inocencia no es inocente. Al menos no para Herodes, un rey que ordenó matar a todos los niños de 2 años porque se anunciaba la llegada de alguien que le disputaría el poder.
