SE CUMPLEN 50 AÑOS DE LA APARICIÓN DE WISH YOU WERE HERE (GÜIS IU GÜER JÍAR) DE PINK FLOYD.

grandioso

Que la vida sin música sería un error suena remanido de tanto que se usó después que la escribió Nietzsche en El crepúsculo de los ídolos, su libro de 1889. Simplemente una subjetivísima licencia: la vida sin Pink Floyd sería un error, también. La banda que con su formación original inventó un mundo (Roger Waters, David Gilmour, Rick Wright y Nick Mason, en ese orden) sigue dando que hablar de volado, insurrecto y bello en una humanidad musical que parece marchar en reversa. Pasa en este trance hoy que, cincuenta años después de su aparición original, vuelve Wish you were here, noveno disco de la agrupación nacida en Londres mediando los sesentas.

Envuelto en una caja conmemorativa que incluye no solo el disco mezclado en Dolby Atmos como mandan los tiempos, sino también pistas adicionales, conciertos en vivo y un libro de tapa dura poblado por fotografías inéditas, y un cómic con el programa de la gira y el cartel de un concierto en Knebworth, la nueva versión de Wish you were here verá la luz este viernes 12 de diciembre en doble cd, triple vinilo y edición digital.

Grabado durante el primer semestre de 1975, y publicado el 12 de septiembre de ese año en Londres, cuatro días antes que acá Durazno sangrando de Invisible, la extraordinaria e inmortal obra de los Floyd ha revelado ya todos sus enigmas, cierto. Que “Shine on You Crazy Diamond”, su largo tema esencial, está vinculado -pese a ciertas dudas de Roger- al Syd Barrett que había visitado los estudios de EMI donde sus ex compañeros pergeñaban la nueva criatura, y había que oponerle un brillo a la opacidad de su calvicie, sus cejas afeitadas, su exceso de peso y sus balbuceos inextricables. Que algo de la vieja “See Emily Play” –por ello- aparece por ahí. Que las maquinales y ríspidas “Welcome to the Machine” y “Have a cigar” con Roy Harper en voz –diada inolvidable, por cierto- vienen a evocar las contradicciones de siempre entre el arte y la industria que lo subyace hostil aunque inevitable. Que lo tortuoso del clima humano de la grabación se sublima -para bien- en una tensión que suena a eso, justamente porque lo necesita. Que se logró superar el trauma creativo tras Dark Side of The Moon yendo a más. Que el tema epónimo, por simpleza y melodía, atrajo un público antes lejano. Y así.

Todo ello está zanjado, pues. También una deriva que, lógico, no se iba a perder resurrecciones. La que verá la luz no es más que un paso más entre varios. Entre ellas, la de su tempranísima versión en formato cuadrafónico (1976). Otra en Hi-Fi que inaugura la década del 80` y un devenir tecnológico que va encastrando sonido y épocas. Por caso, una edición en sonido envolvente 5.1 (2009) y otra, la flamante, que porta todo lo que porta porque sus bodas de plata lo ameritan. A lo que porta, pues. Principalmente, una versión continua de “Shine on you Crazy Diamond”, sublime pieza originalmente publicada en vinilo en dos mitades: sus cinco primeras partes como principio del Lado 1, y las cuatro restantes para concluir el 2. Las nueve secciones se podrán escuchar por primera vez de una, mezcladas en estéreo por James Guthrie, productor e ingeniero que obró en The Wall y en el tercer disco de Waters solista, Amused to Death. “Brilla tú, diamante loco” irá acompañada por un video en el que el artista Noel Fielding retrata a Barrett. “A los doce años escuché por primera vez The Piper at the Gates of Dawn –primer disco de los Floyd con Syd entre las filas- y me impactó profundamente. Cuando me inicié en la comedia, solía inspirarme en el estilo y la forma de expresión de Barrett, incluso, y `Shine On You Crazy Diamond` constituye un homenaje excepcional a su figura”, ha dicho el actor y pintor a propósito de su aporte surreal a la edición cincuentenaria. “La música de Pink Floyd siempre logró fusionarse con el arte, llevando el surrealismo más allá de sus límites tradicionales. Wish You Were Here es un ejemplo claro de cómo la imagen potencia el mensaje sonoro y viceversa. Esa atemporalidad convierte el trabajo de la banda en algo vigente y futurista, al mismo tiempo”.

Otras joyitas que regala la edición pasan por una versión de “Have a Cigar” cantada por Waters y no por Harper, como figura en el disco que tenemos todos. Por la toma –que figuraba extraviada pero finalmente no- del tema “Wish you were here” con el francés Stephan Grappelli al violín. Por un recital completo en Los Angeles, que no solo incluye los cinco temas del disco sino también anteriores y posteriores captados como bootleg. Por otro concierto en vivo en Wembley, en 1974, que se publica en vinilo trasparente extra. Por cosas muy para melómano con biyuya, como una réplica del single japonés de 7 pulgadas que contiene “Have a cigar” y “Welcome to machine”. Y por un Blu-ray con imágenes de la gira floydiana del 75, que incluye un cortometraje de Storm Thorgerson, miembro de Hipgnosis –colectivo artístico responsable de la portada de Dark side of the moon– fallecido en 2013.

AUTOR: Cristian Vitale.-


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