Veamos. En el peronismo siempre hay crisis. A veces se nota y a veces no. el peronismo siempre está en crisis y, sobre todo, cuando no tiene una conducción política definida y está en una situación de ebullición. Hay una frase de Antonio Cafiero, «los peronistas son como los gatos, uno los escucha y parece que se están peleando, pero en realidad están haciendo más peronistas».
En Entre Ríos no hay conducción política. Gustavo Bordet terminó su segundo período como gobernador y entró en una especie de ostracismo, muy golpeado por el escándalo Kueider, quedó escondido tras bambalinas. Lo que aparece es una figura emergente, que hay que ver que destino tiene y creo que la prueba de fuego van a ser estas elecciones, y que es Guillermo Michel. Un hombre que viene del Frente Renovador, con mucha fuerza; ha cimentado su base política en un segundo plano y ahora da un paso al frente tratando de convalidar con votos todo eso que ha construido. Fue el segundo de la ex AFIP durante el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner, después estuvo en la Aduana. Es de Gualeguaychú, es contador y abogado y si levanta el teléfono cualquiera, de la Argentina y del mundo, lo van a atender. Es la única voz crítica de los gobiernos nacional y provincial que se escucha en Entre Ríos.
Y lo sigue Adán Bahl. Quien, después de perder la gobernación, se corrió un poco de la escena. Había asegurado que no iba a ser candidato y sin embargo termina siendo candidato para octubre como senador nacional. Entre Ríos renueva sus tres bancas en el Senado y cinco en Diputados. Es una provincia codiciada en esta elección por el impacto que tiene en el Congreso. Hay tres nivele de impacto, uno, como el caso de Santiago del Estero y Corrientes, que renuevan gobernador. Otro nivel es el de las provincias como Entre Ríos, que renueva senadores y diputados, y por último las que sólo renuevan diputados. Y después está el monstruo de la provincia de Buenos Aires.
El peronismo entrerriano está falto de conducción. Lo que pasó con la senadora de Feliciano era vox populi. Ella iba a romper el bloque. Y esto también es por la falta de conducción del jefe de bloque, Martín Oliva, un gran intendente de Concepción del Uruguay pero que no ha demostrado absolutamente nada como para liderar los temas álgidos; siempre se le escapa uno por abajo del zapato. Y eso no tiene que pasarle. Le pasó con el RIGI en la provincia; el senador por Villaguay, Juan Cosso, no estuvo y terminó definiendo la vicegobernadora; le pasó con el IOSPER donde dos senadoras se abstuvieron y ahora le pasó con la ruptura del bloque.
La imposibilidad de ir a internas no va a afectar las chances electorales del peronismo porque PAR (los kirchneristas refritados), los intendentes y el grupo de los dirigentes Sub 40 van a terminar entendiendo que la que tienen en esta elección es una apuesta por la supervivencia. Si la elección se polariza entre el espacio de Frigerio y La Libertad Avanza, al peronismo le va a pasar lo que pasó en Misiones o en Corrientes, la extinción. Además hay que considerar algunos datos que no hay que descartar. Uno: es la primera elección, desde el 2019, en la que en las boletas no estará Rogelio Frigerio en Juntos por Entre Ríos; en 2021 y en 2023 Juntos por Entre Ríos ganó porque Frigerio era cabeza de lista. Otro; desde el 2019 es el peronismo el que tiene definida su propuesta política antes que Juntos por Entre Ríos porque ahora no se sabe si Juntos por Entre Ríos y la Libertad Avanza van a ir en un mismo frente. Y no va a estar la figura de Javier Milei para traccionar; la figura de Milei permitió a lo que después fue la Libertad Avanza ganar cinco diputados provinciales.
Este es el panorama de lo que se viene para el peronismo en las próximas elecciones.
AUTOR: Juan Bracco. Periodista. (Infobae Entre Ríos. Valor local) Autor del libro «Sedición», sobre el alzamiento policial del 2013.-