MAROTTE FUE SOBRESEIDO DEL ABUSO SEXUAL QUE SE LE IMPUTABA.

marote

Delfina tomó una decisión muy difícil, seguramente una de las decisiones más importantes de su vida: el 7 de enero de 2019 (hace 1 año y 24 días) denunció a su primo, con todo lo que eso implica. José Armando Marote, varios años más grande que ella (actualmente tiene 42 años y ella 29), la sometió sexualmente cuando era una niña pequeña. Las vejaciones fueron principalmente en la habitación de él, durante la siesta y la noche, cuando la nena se quedaba a dormir en casa de sus tíos. También hubo abusos en el dormitorio matrimonial de la casa, cuando Delfina miraba televisión y su tía estaba en la cocina.

Marote tocaba a la nena, se masturbaba con ella, la obligaba a hacerle sexo oral, la obligaba a masturbarlo. Después le advertía que no cuente nada porque nadie le creería, porque su tía (es decir la madre del abusador) la echaría de la casa. “Tenía miedo y nunca se lo conté a nadie. Pero un día, mientras José estaba abusando de mí, entró a la habitación mi otro primo que sacó a José a trompadas. Mi tía que estaba durmiendo se despertó y se enteró lo que estaba pasando, y le pidió a su hijo que se fuera de la casa. Mi mamá nunca se enteró lo que pasó. Todo quedó entre mi tía, mi otro primo, José y yo. Todo ocurrió cuando tenía 5 años”, relató la joven en su denuncia.

Cuando Delfina tenía 8 años, su padre y su madre adoptiva la mandaron por primera vez al psicólogo, porque estaba “muy agresiva con otras personas y conmigo misma”. “Aún continúo yendo al psicólogo. Cuando tenía 16 años, le conté al profesional que me atendía el abuso por parte de mi primo José. Recién pude contarle a alguien más, o sea a mi mamá adoptiva, unos días antes de hacer la denuncia formal en la Justicia”, agregó.

Un ex defensor de Ilarraz y el fiscal que llevó la causa contra Nahir Galarza

La denuncia fue el 7 de enero de 2019. Con la declaración, la chica ofreció prueba: capturas de pantallas de chats entre ella y su abusador (del año 2015), donde ella le recriminó haberle arruinado la vida; y capturas de pantalla que le envió su otro primo (el hermano del abusador).

La investigación quedó en manos de la fiscal auxiliar suplente Fanny Teresa Kern, que ordenó las primeras medidas de prueba y pidió restricciones para el abusador: no acercarse a menos de 200 metros de la joven y no buscar comunicarse con ella por cualquier medio. La fiscal María José Penón Busaniche también intervino en el legajo. Fue quien pidió la imputación de José Marote por presunto “Abuso sexual con acceso carnal agravado y reiterado”.

El primer juez que decidió sobre la investigación fue el subrogante Juan Ángel Fornerón, ex defensor del cura Justo José Ilarraz, condenado a 25 años de prisión por abuso de menores en el Seminario de Paraná. Fornerón hizo lugar a las medidas pedidas por Fiscalía.

El segundo magistrado en tomar decisiones sobre la causa fue el ex fiscal de Gualeguaychú que llevó adelante la causa contra Nahir Galarza por el asesinato de Fernando Pastorizzo, y pidió una condena de cadena perpetua para la joven. Se trata del ahora juez de Garantías de Federación, Sergio Rondoni Caffa.

En tanto, el denunciado, José Armando Marote, designó al abogado Hugo Ariel Monzón como defensor particular.

Las huellas del abuso

El psicólogo a quien Delfina le contó los abusos cuando tenía 16 años, aportó su testimonio en la causa. El profesional ratificó el relato de la joven y agregó que prefirió no seguir indagando sobre el tema en ese momento.

Al legajo también se incorporó el informe psicológico de Delfina, realizado tras la denuncia. En dos de sus tramos se indica: “Da cuenta de sentimientos de temor, tristeza y acoso, asociados a lo relatado. Se infiere un sentimiento de culpa subyacente. Menciona que dichas vivencias se representaban en su memoria a través de imágenes a lo largo de su vida, no obstante nunca se animó a contarlo a su familia paterna hasta principios de este año, cuando le relató lo vivenciado a su madre adoptiva, quien le instó que realice la denuncia”.

“De su discurso y testificaciones, a nivel emocional se infiere un estado afectivo caracterizado por la angustia, abatimiento, sentimientos de vacío interior, estigmatización, labilidad afectiva, irritabilidad, preocupaciones excesivas. Se infiere actitud defensiva, gran esfuerzo psíquico por reprimir estados emocionales negativos, tendencia a reaccionar con agresividad ante las presiones. Posible descontrol emotivo. Evidencia también dificultades actuales para relacionarse fuera de su entorno íntimo, sentimientos de desconfianza y reticencia al contacto social”.

El padre biológico de Delfina y su madre adoptiva sumaron su testimonio en la causa. Agregaron además que la joven, durante su adolescencia, atentó varias veces contra su vida y tuvo que enfrentar largos tratamientos psiquiátricos y psicológicos.

Pacto de silencio

Tanto la tía de Delfina como el primo que descubrió el abuso, negaron la denuncia de la chica ante la fiscal a cargo del caso. Dijeron que la denunciante tuvo muchos problemas personales desde muy chica, y aseguraron que nunca vieron nada extraño.

Ambos se mantuvieron en la decisión de ocultar el abuso sexual desde el primer momento. Lograron perpetuar el silencio durante años. Y ya con la causa judicial abierta, no cambiaron ni un ápice esa decisión.

Mensajes comprometedores  

En la causa hay cientos de mensajes entre Delfina y sus primos que prueban el abuso denunciado, y la intención de no llegar a la instancia judicial.

–Yo hablé con los abogados de Humberto, mi suegro. Y la mami y yo vamos a quedar implicados. Por saber y no hacer nada…  – le escribió el 7 de enero de 2019 el hermano de José Marote a Delfina.

–No puede ser que yo me haya castigado a mí misma 23 años… y el haya seguido con su vida después de todo lo que me hizo como si nada… – respondió la chica.

La conversación siguió. La joven le recriminó a su primo saber las vejaciones a las que fue sometida:

– “Las veces que lo enfrenté se me cagaba de risa. Vos sabés bien eso. Y ahora quieren hablar y arreglar las cosas?? Es un chiste”­ –espetó la chica.

–Es lo que me plantearon él y la Rosa ­– respondió su primo.

–Ya es tarde. Superalo mami me decía y se cagaba de risa. Lo mismo hago yo ahora. Vos sabés todas las cosas que me hizo.. cómo se me reía.. las veces que me atacó verbalmente. Exploté. No aguanto más– contestó ella.

“Qué pasa mami”

Con esa frase le respondió José Armando Marote a Delifina cuando la chica le reprochó el abuso, en 2015.

–Yo no me olvido de lo que vos me hacías. Y a eso te lo voy a recordar toda la vida. Sabelo!!! ­– escribió la joven al inbox de Facebook de su abusador en 2015.

–Que pasa mami. Donde estás y lo charlamos – respondió él.

Todos los mensajes fueron aportados a la causa.

Audiencia y sobreseimiento

El 6 de agosto de 2019 fue la audiencia de elevación a juicio. Rondoni Caffa dirigió el debate.

Primero fue el turno de la fiscal que relató los hechos, enumeró la prueba y pidió la elevación a juicio por el delito de abuso sexual con acceso carnal  agravado y reiterado.

En segundo término habló el defensor de Marote. El abogado Monzón dijo que el acto procesal fue “inválido porque no se ajustó a criterios de objetividad” y citó el instituto de la prescripción. También pidió un cambio de calificación por “Abuso deshonesto”.

La fiscal contestó el argumento defensivo. Dijo que no podía tenerse en cuenta la prescripción por la gravedad de los hechos, citó normativa internacional y agregó que “el secreto de la víctima puede durar años hasta su develación”.

El defensor respondió que “el derecho aplicable es el vigente al momento de la ocurrencia del hecho”.

Finalmente, Rondoni Caffa dictó el sobreseimiento de José Marote “por la prescripción de la acción penal”.

Actualmente, la causa se encuentra en instancia de apelación, en la Cámara de Concordia.

Bozal legal y marcha atrás

Tras su decisión, Rodoni Caffa prohibió a la joven y su grupo familiar “realizar manifestación alguna respecto del hecho que se investiga en relación con el Sr. José Armando Marote por cualquier medio de comunicación, incluso redes sociales, hasta tanto la causa se resuelva de forma definitiva”.

Esa decisión fue retirada después de una protesta que encabezó la propia chica con un grupo de mujeres en espacios públicos de Federación, los últimos días de diciembre de 2019.

 “Tengo paciencia”

En uno de sus últimos diálogos con ANÁLISIS, la joven confió: “Cuando fui a hacer la denuncia y a declarar estaba ansiosa, con mucho miedo y atragantada, con angustia e impotencia, con una catarata de recuerdos que no podía ordenar ni pronunciar. Los días posteriores fueron una tortura, las pericias, las audiencias fueron terribles. Pero ahora, si me preguntás si valió la pena, todos esos sentimientos que parecía que me iba a morir de dolor, que cada vez que tenía que contar una y otra vez lo que me hizo parecía que un poquito de mí se moría de nuevo. Después de todo eso te digo que sí, que valió la pena cada lágrima, cada corte, cada kilo adelgazado, cada pelo caído. Sí valió la pena todo eso, porque hoy siento paz y tranquilidad. Ya no duermo con miedo, ya no salgo en estado de paranoia. Por fin soy dueña de mi vida, por fin logré la autonomía en todo sentido, pero más que nada en la parte emocional. Yo gané esta batalla y ahora quiero ganar esta guerra, que será cuando él esté preso. Pero para eso tengo paciencia”.

Prevención

Para la prevención del Abuso Sexual en la Infancia, el gobierno argentino, entre otras acciones, propone:

¿Cómo me doy cuenta si un niño, niña o adolescente fue víctima de abuso sexual?

Los niños, niñas o adolescentes que son víctimas de este delito no suelen contar lo que les ocurrió.

Sin embargo, si tienen cambios de conducta repentinos, pueden estar diciéndonos que les ha pasado algo.

Algunos de estos cambios podrían ser:

  • enojos injustificados,
  • decaimiento,
  • desconexión con el medio social,
  • pesadillas o problemas para dormir,
  • ansiedad,
  • no quieren quedarse solos con una persona en particular.

Para evaluar si hubo agresión o no, siempre debe participar un profesional, que puede ser el pediatra u otro especialista en el tema.

¿Por qué motivo un niño, niña o adolescente tiene dificultades para contar la agresión?

  • Vergüenza
  • Temor a que no le crean
  • Temor a que lo estigmaticen
  • Temor a quedarse solo
  • Temor a la pérdida de afecto
  • Amenazas

¿Cualquier niño, niña o adolescente puede ser víctima de abuso sexual?

Sí, cualquier niño, niña o adolescente puede ser víctima de este delito.

Por lo general, los casos de abuso sexual infantil ocurren:

  • en la familia, víctima de un familiar directo o alguien cercano;
  • en la escuela;
  • por grooming —a través de Internet—.
  • AUTORA -Natalia Buiatti (Análisis Digital)-

About the Author

Carlos Suarez
Periodista egresado del ISET N° 18 "20 de Junio" de Rosario, S.F. en 1990. Participó del Primer Congreso Internacional de la Comunicación y el Periodismo en 1998. Colaboró con el programa LA OREJA de Radio Rivadavia conducido por Quique Pesoa en 1992. A partir del 1 de octubre de 2018 condujo VIVA LA MAÑANA por Radio Viva 104.9 de Federación, E.R. En este 2019/2020 administra y redacta en esta página Federación al Día. Prepara una radio para el 2020.-

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