LOS TRES ELEMENTOS DE QUIEN PRETENDE ASUMIR UN CARGO PÚBLICO (y otras consideraciones).

POR: Ernesto Luis Álvarez.- (Extraído de su cuenta pública de facebook).-

Quien asume un cargo público debe tener un perfil básico, constituido por al menos tres elementos: capacidad para el cargo; lealtad a su comunidad, no al partido ni a sus intereses particulares; y tercero, virtud y sentido de justicia. Es el perfil mínimo. Cuando estos criterios no están presentes llegan los improvisados, y se practica el nepotismo, la injusticia y la corrupción”.
Estos principios tuvieron cierta validez durante varias décadas en las democracias más consolidadas del mundo. Pero ante el avance del individualismo, y el debilitamiento de las instituciones y de los mandatos sociales, se volvieron muy difíciles de encontrar.
Los políticos, al igual que los piratas, pelean por conquistar un botín. Y una vez que lo obtienen, lo reparten.
En sociedades, como la nuestra, en las que prima el corto plazo, los filtros por los que pasa una persona para llegar a la administración pública son cada vez menos estrictos. Eso permite que haya funcionarios que sólo buscan un beneficio personal y que tienen un dudoso compromiso colectivo.
Hoy los partidos políticos anhelan el poder para satisfacer sus intereses particulares, no para el interés general.
El botín son los cargos públicos y todos los beneficios que se puede obtener a partir de ellos. Los líderes políticos se comprometen a recompensar con esos recursos a los dirigentes y militantes que los ayuden a ganar las elecciones y a llegar al poder. Lógicamente, éstos apuestan por quienes consideran que tienen más probabilidades de ganar, no por aquellos que compartan sus ideas.
Entonces, la discusión no es qué tipo de sociedad quiero, sino qué dirigente o partido me conviene para conseguir un trabajo en el sistema político. Las ideas, los principios y los programas ya no tienen validez, y si uno mira las plataformas solo se ve enunciados de buena voluntad, sin decir que se hará, cómo se hará o cuándo se hará.
Lamentablemente en nuestro país, no existe un servicio civil de carrera política, donde no hay concursos de oposición para acceder a la función pública y los funcionarios están sujetos a los vaivenes políticos, los cargos se venden y se compran. Aparece el nepotismo y el reparto para los amigos
Desde el momento en el que la prensa se sirve de la corrupción política como una herramienta para atacar al adversario ideológico y, más aun, desde el momento en el que la prensa tiene algún tipo de adversario ideológico, está dejando de ser crítica y, por supuesto, independiente, pues está priorizando una serie de objetivos que en teoría no son los suyos y que se alejan del verdadero periodismo. Cuanto más cerca esté de un partido, más lazos le unirán y más relaciones de dependencia se establecerán con él.
Las redes sociales quedaron estigmatizadas como parte de la seudo prensa oficiosa que se ha enriquecido por la opinión de la gente, con sus vulgarismos y sus puterios de barrio, que sirven para guiarlos hacia un objetivo oportunista, mediocre y efímero, que no conduce a nada.
En el fondo de esta práctica, lo que encontramos es que la mayor parte de las empresas de medios se han convertido en verdaderos poderes fácticos que actúan con toda impunidad, en el marco de un gobierno acostumbrado a los pactos y alianzas espurios, con estos grupos de interés y de presión para mantener ciertos privilegios y ganancias particulares.
Ya hace muchos años, que los grandes medios han pasado a formar parte de la clase dominante de la que se han convertido en sus voceros, ya lo visualizó Arturo Jauretche con la claridad que lo caracterizaba al considerar que una de sus zonceras, era la utilización del término “cuarto poder”, definición utilizada para describir al periodismo, decía Jauretche en su descripción: “Ahora el cuarto poder existe y yo diría que es el primero, sólo que no tiene que ver con la libertad de prensa y sí mucho con la libertad de empresa”.
Y esta, tiene la particularidad de exprimir a su público para eliminar todo rasgo positivo y hacerles aflorar lo peor de los seres humanos, para eso impulsa el individualismo, el egoísmo, la codicia y sobre todo el odio.
Lo malo de todo es que el estado provincial y municipal sigue pagando desde distintas cajas, fondos mensuales a distintos pseudo periodistas, muchos de ellos “ñoquis” del estado, argumentando el poder en su afán por mantenerlo o fortalecerlo a fuerza de comportamientos poco éticos.
La publicidad oficial es hoy, ante todo, una herramienta proselitista que seguirá aumentando en su volumen, y se seguirá profundizando en sus vicios si no se regula su fin y su utilización.

About the Author

Carlos Suarez
Periodista egresado del ISET N° 18 "20 de Junio" de Rosario, S.F. en 1990. Participó del Primer Congreso Internacional de la Comunicación y el Periodismo en 1998. Colaboró con el programa LA OREJA de Radio Rivadavia conducido por Quique Pesoa en 1992. A partir del 1 de octubre de 2018 conduce VIVA LA MAÑANA por Radio Viva 104.9 de Federación, E.R.

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